Sin Anistesia
Relator: Ramona, con el fin de hacer más llevadera la responsabilidad que pesaba sobre sus hombros, comenzó a anistesiarse descaradamente., bebiendo a chorros.
Ramona - ¿Cómo piensa llamar a la criatura?
Rodolfo - Mi zapatooo… ¿Podría mover su pie un segundo?
Mínguez - (Desinteresada) No tengo idea.
Ramona - Esto de nacer parece una cosa de magia.
Mínguez - Si, no sé si tanto.
Ramona - Yo siempre he dicho que la naturaleza es muy sabia.
Mínguez - (quejosa) No tan sabia como para darse cuenta que esto duele.
Rodolfo - ¿Ninguno de ustedes vio mi zapato?
(Tocan la puerta)
Fidel - ¿Se puede?
Ramona - Se puede pero no se cabe…
Mínguez - ¡Dios Santo! ¡Por Boseti!¡Pero si es don Fidel!
Rodolfo - ¿Don Fidel? ¿Tan temprano?
Mínguez - Ya es hora, acaban de dar las ocho.
Rodolfo - ¡Qué lo tiró!
Relator: Don Rodolfo sustituía las malas palabras por palabrotas en presencia de visitas.
Rodolfo - ¿Qué hacemos? ¡Con el mal genio que tiene el tipo!
Relator: Don Fidel como sabrá el radioescucha tan pronto como yo termine se lo explique, era un inquilino al que éste matrimonio había realquilado su habitación para que la habitase durante el día. Todas las mañanas, a las ocho en punto, cuando ellos se habían ido a sus respectivas tareas llegaba don Fidel y tomaba posesión del cuarto hasta las siete de la tarde, cuando se iba a trabajar.
Mínguez - Salí y explicale la situación. Que espere un momento, que voy a intentar parir en un periquete para dejarle la cama libre.
Relator: Don Rodolfo salió, sin haber hallado su zapato, a conferenciar con el enfurecido inquilino, que exteriorizaba su impaciencia aporreando la puerta.
Rodolfo - Está que trina. Dice que podríamos haber elegido otra hora para ponernos a parir como conejos.
Mínguez - Pasa que soy primeriza, no calculo bien.
(Llaman a la puerta nuevamente)
Fidel - ¿Ya está?
Mínguez - Sabés, sacale una silla y dale un mate cocido con leche y un pan para que se distraiga.
Relator: Don Rodolfo hizo caso y volvió lo más rápido que pudo.
Rodolfo - Se calmó un poco, pero insiste en que podrías parir de pie porque está muerto de sueño.
Ramona - (con tono de ebria) Va a parir cuando se le cante, o cuando canta…
Relator: Ramona estaba totalmente anisteciada.
Ramona - Pongale Luis, como el padre de mi hijo.
Mínguez - ¡Pero si su marido se llama Juan!
Ramona - Por eso está tan enojado conmigo. (Cae desmayada)
Relator: La anistecia hizo efecto del todo.
(Golpean otra vez la puerta)
Fidel - (adormecido) ¿Ahora si ya está?
Mínguez - Todavía no...¡Ay! ¡Ahí está!
Rodolfo - ¿Mi zapato?
Mínguez - ¡No! ¡La cría!
Relator: Inmediatamente Ramona da un salto, adoptando nuevamente su postura de fotógrafo para sacar de los pies, cual si fuera una liebre, a la criatura en cuestión.
(Aplausos)
Mínguez - ¡Paren con los aplausos, que no es un circo!
Relator: Al momento, entra Don Fidel a al habitación.
Fidel - Quiero dormir… ¡¿Qué es eso?!
Rodolfo - ¡Mi zapato, es mi zapato! ¡Lo encontré!
Fidel - ¡No, me refería a eso!
Mínguez - Ah, es una niña. ¿Qué pensó que era, una mona? (se enternece) Mamarrachito mío…
Fidel - No, yo solamente preguntaba (Es interrumpido).
Ramona - (ya con mucha resaca) No recuerdo cómo se prendía… Ah, cierto.
(Palmadas)
(Llanto de un bebé)
Ramona - Tranquilos todos, no se asusten. Ya estoy sin anistecia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario